Diversidad: El ser humano es diverso, tenemos personalidades distintas, entornos culturales distintos, expectativas diferentes y capacidades físicas y comunicativas diferentes. Por si esto no fuera suficiente nuestras capacidades y nuestra manera de pensar evoluciona y cambian a lo largo del tiempo, motivado por la edad, un accidente, una enfermedad o simplemente por la edad.
Un proyecto arquitectónico verdaderamente funcional ha de tener en cuenta esta realidad y ser capaz de resolver las necesidades de la diversidad de usuarios, tanto las presentes como las que puedan surgir en un futuro.
Accesibilidad: Podemos definir la accesibilidad como la característica del urbanismo, la edificación, el transporte o los medios de comunicación que permite a cualquier persona su utilización con la máxima autonomía personal.
Una buena accesibilidad es aquella que existe pero que pasa desapercibida para la gran mayoría de usuarios, excepto para aquellos con graves problemas en su movilidad o con limitaciones sensoriales, visuales o auditivas, que saben reconocer cuando se encuentran en un entorno accesible.
Barreras: Las barreras son todos aquellos elementos o factores existentes en el entorno que limitan la independencia de las personas y les generan discapacidades: la discapacidad es una consecuencia del entorno, no de la persona .
Una arquitectura accesible tiene en cuenta la diversidad y está ausente de barreras.
-> Contacte con nosotros